EN VERANO, LA PLAYA ES LUGAR DE DIVERSION, PERO NO EXENTA DE SUSTOS.
EN VERANO, LA PLAYA ES LUGAR DE DIVERSION, PERO NO EXENTA DE SUSTOS.
El 21 de junio, una calurosa
mañana, da paso al relevo de la primavera, para oficialmente dar la bienvenida
al ansiado verano, días mas largos, de bullicio, vacaciones y “relax”.
Las playas gallegas extienden su
alfombra multicolor, formada por sombrillas, toallas, mochilas y demás enseres
de los bañistas que se asientan en ellas.
Los más pequeños hacen sentir su ímpetu
juvenil, con sus gritos, carreras, chapuzones y zambullidas en el agua.
Los más atrevidos se lanzan desde
rocas, de más o menos alturas, sin darse cuenta de que, estos juegos
infantiles, en ocasiones resultan sumamente peligrosos, sobre todo para los
inexpertos, que aún no consiguieron apreciar que las distancias y tamaños dentro
del agua, son muy diferentes a la realidad. Es por ello, que precisamente en
todos los comienzos estivales, es donde se producen la mayoría de los
accidentes más graves en el entorno acuático. Tanto en mayores como en
pequeños.
Rocas que no vemos al
zambullirnos de cabeza o lanzándonos de pie desde una determinada altura, traidoras
resacas conocidas como “mar de fondo” que no se notan mucho en superficie, pero
te arrastra al introducirte en el mar. Tampoco es de desdeñar los cambios bruscos
de temperatura corporal, después de estar un tiempo considerable tumbado en la
arena o jugando en ella, tostándote por efecto de los rayos del sol, a veces
disimulado por la bruma costera, te introduces en el agua, sin dar un paso
previo al cambio de temperatura, con gestos tan simples como es el de refrescar
previamente, muñecas, cara, cuello y la zona estomacal. Y que en ocasiones estos
cambios de temperatura traen consigo malas consecuencias.
Finalmente, conviene no desestimar
los efectos producidos por agentes externos, tales como las medusas que no dejan
de engañar por su aparente belleza y fragilidad y producen fuertes, dolorosas y
dañinas lesiones cutáneas. O las amantes fanecas bravas, con sus púas
venenosas, que se entierran en la arena, esperando un pie sin el calzado
apropiado, para clavarle el terrible aguijón, que producen un momentáneo e
intenso dolor al incauto que se cruza en su camino.
Amigos, el verano es para divertirse,
pero para que no resulte desagradable, usemos todos el sentido común, que
muchas veces al que menos le hacemos caso.
JOVI MOORE
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