EL ANCIANO QUE NO QUIERE ENVEJECER
EL ANCIANO QUE NO QUIERE ENVE JECER El camino se te antoja más pedregoso que nunca, con su bastón el anciano se entretiene en quitar algunos guijarros, que se encuentra en su camino, va protestando entre dientes, aunque vaya solo, murmura añorando tiempos pasados, cuando era capaz de ir por ese mismo sendero, a menos de cuatro minutos el kilómetro. Culpa al camino, pero se niega a admitir que no es este quien cambió, sino es él quien ha envejecido. La respiración se entrecorta, cuando está llegando al final del trayecto, hace una parada en un remanso de sombra, bajo un alto castaño, como no tiene una piedra, donde sentarse, se apoya con las dos manos en la curvatura de su bastón, dejando caer ligeramente su tronco hacia adelante. Su respiración se va pausando cuando cree que ya va recobrado brío suficiente para afrontar el último tramo que le queda, se cruza con su vecino Nemesio, que le saluda sonriente: - Hola don Manuel, cu...