UNA MAÑANA DE TRIATHLON MUNDIAL
La mañana amaneció fresca tirando a fría. A los triatletas de la modalidad “sprint” les había tocado madrugar, su prueba comenzaba a las ocho, tenían que confirmar su participación y también calentar. La primera parte era vérselas con el agua, para colmo, estaba a solo un grado de que les pudiesen permitir el uso de traje de neopreno, lo que endurecía un poco más la confrontación con este medio. Los intrépidos participantes iban ocupando su puesto en el pantalán, a medida que citaban su participación por la megafonía ambiente. La bocina de los jueces puso en marcha la maquinaria del chapoteo en el agua, una deportista brasileña, preguntó a un voluntario, si en el río había caimanes, la respuesta que este le dio, le arrancó la mejor de sus sonrisas: “Aquí en Pontevedra, no hay ningún animal peligroso, las únicas posibles fieras, andan a dos patas y de pie” Terminada la prueba, estos se lanzaron a la carrera, buscando en el punto de transición sus bicicletas, (máquinas...