UN NUEVO MIEMBRO EN LA FAMILIA

 UN NUEVO MIEMBRO EN LA FAMILIA

El día iba transcurriendo por el parámetro del anterior, seguíamos esperando que el nieto pudiese nacer. El tiempo estaba cumplido, pero las leyes de la naturaleza, se rigen por otras
circunstancias distintas a las humanas, aunque a veces se puedan alterar

Pero algo iba alterar la rutina y convertirla en una cosa diferente, tras el timbre del teléfono, una voz alertaba que la hija ingresaba en el hospital materno infantil.

Ciento veinte kilómetros separan mi casa de ese hospital, pero quién dijo miedo habiendo hospitales y cementerios, si en otros sitios más complicados había conducido vehículos con señales rotuladas en árabe, con baches donde cabría una moto, con el pavimento atestado de nieve, aunque es verdad que me enfrentaba a ello, con veinte años menos, no es menos verdad que seguimos tratando de mantener la misma ilusión. Sobre todo, si la voz que llama es la de una hija. En estos casos ¿Quién no deja todo y acude presto a la llamada?

En cuanto a los baches, este invierno abrió en canal muchas calzadas, fueran autopistas, autovías o carreteras. ¡Cuánto tendrían que aprender los constructores de hoy de los romanos de antaño!

Llegamos a la clínica en hora y media, pero el niño aún se demoraría en nacer unas cuantas horas más, así como quien no quiere la cosa, le apeteció hacerlo a media noche, aunque no dio mucha lata al hacerlo y en 26 minutos, desde que habían empezado las dilataciones, veía la luz eléctrica, porque la del sol, tardaría en poderlo hacer y como tiene los ojos claros, no es mucha la gracia que le hace.

Mucha emoción produce que, entre un nuevo miembro en la familia, pero también es verdad que traerá alegrías y preocupaciones, sobre todo debido a que lo ves tan pequeño que notas la fragilidad que su tamaño te infunde. Pero las satisfacciones y dichas, compensara lo demás.

La noche fue fructífera en partos, el personal sanitario tuvo cantidad de trabajo, pues con poco margen unos partos de otros, tuvieron que hacer frente a nada menos que ocho alumbramientos.

La llegada de un nuevo miembro familiar, en muchos sentidos, altera la vida, pero también ayuda a que espabile el cuerpo, consiguiendo que las pupilas adquieran un juvenil brilló al dedicar la más tierna sonrisa al recién nacido, que como no sabe hacer otra cosa, la manifiesta con sus espontáneos lloros.

JOVI MOORE

 

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